Si más no recuerdo, al principio de todo sólo existía un lapiz, un papel y también un mundo de ideas, voces, e imágenes melodenado por mi cabeza implorando ver la luz.
Junto a ello, una deliciosa imaginación fue creciendo junto a los juegos, los colores, los lápices, los crayones y las pinturas de mi niñez.
Poco a poco fui dejándome vencer por estas ideas, voces e imágenes y las convertí en trazados, dibujos e historietas.
Fue así cómo descubrí que mi mundo iba a ser diferente. Un mundo que me encantaba construirlo cada día. Un mundo donde puedo ver, oír y sentir cosas que nadie más puede percibir.
En el colegió siempre destaque en los cursos de dibujo y pintura pero ya en la universidad seguí mis dotes artísticos por la carrera comunicacional especializándome en publicidad. Más tarde, me especializaría aún más en diseño gráfico publicitario y en diseño web.
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